Bodegas Nímara es el fruto de una cultura heredada de nuestros antepasados, de hombres y mujeres que trabajaron de igual a igual. Nuestra virtud nace con el compromiso de conservar un patrimonio que nos hace diferentes. El 100% de las tierras son propiedad de la explotación, legadas de padres a hijos con todo el bagaje de artes y conocimientos de la viticultura.
Todo comenzó con la agricultura de autoconsumo: se cultivaban los olivos para tener aceite, se sembraba trigo para la elaboración del pan, cebada para los animales, se trabajaba el huerto para el consumo de verduras y cómo no el viñedo para la elaboración del apreciado vino. Actualmente nuestra dedicación es exclusiva en el cultivo del viñedo.

Como anécdota y para que nos conozcan un poco contaremos que el tatarabuelo Nicolás murió a los 82 años dos días después de labrar su viña. Su hijo, el bisabuelo Nicolás (“Colasillo”) recibió al igual que su padre como dote de matrimonio una viña. Su hijo, el abuelo Ángel, que aprendió a podar la viña recogiendo los sarmientos que su padre cortaba quitándole las tijeras cuando éste descansaba, también recibió su dote como su padre. Ángel enseñó a su hijo Manuel Ángel las técnicas de poda y laboreo. Por último está Nicolás, que desde muy pequeño se ha interesado en las prácticas de la viticultura heredada de sus antepasados. |
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En la recolección ha colaborado siempre toda la familia, mujeres y niños, siendo un acontecimiento excep- cional el recoger el esfuerzo de todo un año. |
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Anteriormente se excavaban los lagares bajo las casas. En la actualidad existen en la casa familiar 10 lagares con una capacidad de 150.000 litros. El penoso sistema de transporte en carretas, elaboración y prensa manual ha dado paso a la fusión de los conocimientos y artes tradicionales y la utilización de los recursos más modernos. |